martes, 16 de marzo de 2010

Atentado cultural

Hace unos días recibí un correo de un amigo en el que me enviaba el texto que podéis leer a continuación. Estoy totalmente de acuerdo con las palabras del escritor que lo firma y me parece una indecencia lo que está haciendo esta asociación que se supone aboga por la cultura.
Comprendo que el texto es muy extenso, pero merece la pena leerlo hasta el final, sobre todo si te gusta la lectura. Estamos hartos de que nos hagan pagar cánones por todo.


Si estás de acuerdo, pásalo.



Atentado Cultural.

Se pretende obligar a las bibliotecas públicas a pagar 20 céntimos por
cada libro prestado en concepto de canon para “resarcir” a los autores.
Mientras la gente de a pie apenas llega a fin de mes, los ya millonarios
se forran a cuenta de las bibliotecas públicas, o sea, a costa nuestra.
El manifiesto que vas a leer a continuación ha sido escrito por
José Luis Sampedro, escritor por todos nosotros conocido.
Léelo, y si estás de acuerdo no consientas tamaño atentado contra
la cultura, y pasa este mensaje a todos tus amigos.


POR LA LECTURA:
Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un
Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de
jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque
no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido,
atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él
solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos.
Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes
sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro
a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl
May.
Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo
madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho
cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un
rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos.
Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les
servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban
allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando
regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el
final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que
estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían
algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas.
Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos:
algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una
simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera
otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran
hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que
mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los
propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una
empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados,
paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y
luchas con la administración intentando convencer a burócratas y
médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el
conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a
la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus
usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas
actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de
cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en
reconocimiento a su labor en favor del libro.
Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón
bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de
pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por
cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a
los autores del desgaste del préstamo.
Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga
una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.
Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada
la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por
cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y
fomentar la lectura?
Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la
operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos
por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad
el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?
Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere
autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa
mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente
deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.
Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de
autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida
en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.
¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!
José Luis Sampedro
Si estas de acuerdo, pásalo. Por el placer de la lectura.
Muchas gracias por prestar atención.

5 comentarios:

Rosina-reciclA dijo...

hola! es verdad,es un atentando a la cultura! donde se ha visto cobrar por prestamo de libros? con esa postura no hay forma de que los jovenes quieran leer.
un beso

laura dijo...

es increible...
y luego dicen que no se lee, no me extraña con ideas como estas...
en fin, gracias por compartirlo, es bueno saber estas cosas

Eva dijo...

Enfin... me parece que ya empeizan a caer demasiado bajo... La vultura es y debe de ser libre... todos tenemos derecho a leer ya bien sea comprando el libro o "alquilandolo" en una biblioteca, a las cuales van fondos municipales para poder seguir ampliando el catalogo. Muchas veces he donado libros antiguos que no me cabian ya a una de las bibliotecas de Zaragoza, asi que me siento aun peor... la cultura hay que compartirla no capitalizarla. Es más los autores de los libros son los que menos se llevan solo las editorias al igual que las discograficas que nos quieren exprimir hasta que digamos basta! Voy a a pasar esto a todos mis conocidos...
Gracias por compartir!

Ada dijo...

y menos mal que son públicas...

Thessa dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Me parece una desfachatez lo que pretenden al cobrar un canon por sacar un libro de la biblioteca. ¿Que pretenden con esto? Lo único que van a conseguir es que la gente deje de leer. Quizás es eso lo que quieren.
Gracias de nuevo. Un beso.